Depresión Postvacacional

Llega el momento de deshacer las maletas y, como no, la vuelta a la rutina, al trabajo, a las prisas… siempre es difícil asumir que todo lo bueno se acaba y, en este caso, las tan deseadas vacaciones. Y sin darnos cuentas nos vemos sumidos en un círculo vicioso en el que esperamos con ansias las próximas vacaciones o, en su defecto, el próximo puente. Ya contamos los días para saber cuánto queda para el siguiente descanso. No nos damos cuenta que entre nuestra gran jornada laboral aun podemos aprovechar unas cuantas horas para poder disfrutar de nuestros seres queridos, nuestro ocio, hobbies etc. Y, por supuesto, los fines de semana.


    Es, en estos momentos, cuando más tenemos que sacar partido a esa media hora que tenemos de descanso o ese fin de semana para poder hacer aquello que más nos satisface. Sin duda, son un gran aliado para poder pasar estas primeras semanas y adaptarnos a la realidad, porque vivir de vacaciones es un idilio, ¿verdad?

 

Dependiendo del grado de satisfacción que nos proporcione nuestro trabajo podremos adaptarnos antes o después a esta rutina. Vivir haciendo lo que uno desea es una de las claves más importantes para estar en paz con uno mismo, es uno de los puntos más comunes en la llamada “depresión postvacacional”.

 

 

No nos damos cuenta que nuestra vida no son las vacaciones, nuestra vida son los 365 días del año, los cuáles tenemos que vivir de la mejor forma posible. Los días de descanso son imprescindibles para poder desconectar del trabajo, relajar la mente y disfrutar de ese tiempo libre que nos permite compartir nuestra vida con aquellas personas a las que queremos o con aquello que nos realiza como personas, que da cuenta de quiénes somos.  Pues el trabajo tampoco es (o debería ser) nuestra vida.

 

Hay que buscar un equilibrio entre el ocio y la responsabilidad. Para volver a coger el ritmo del trabajo y los qué haceres diarios podemos seguir estas pautas:

 

-        Dormir adecuadamente las horas que necesitemos de sueño para poder rendir al día siguiente

-        Aprovechar el tiempo que tenemos libre para relajarnos y disfrutar de nuestro ocio, amigos y familiares

-        Realizar ejercicio físico ayuda a liberar el estrés y despejar la mente

-        Seguir una rutina diaria que nos permita mantener un orden y evitar así ponernos nerviosos

-        Mantener una actitud positiva, sin quejas repetitivas que no son productivas y nos meten en ese círculo vicioso de negativismo del cuál puede costar salir.

-        Intentar, en la medida de lo posible, no llevar trabajo a casa y comenzar por las tareas de menor grado de dificultad

 

 

Este periodo de readaptación a la rutina no debería de durar mucho más de un par de semanas porque quizá este cuadro sintomático como podría ser: estrés, ansiedad, sudoración, palpitaciones, cansancio, insomnio, apatía etc. podría complicarse y sería hora de preguntarse “¿qué es lo que me está pasando?”.  Una actitud positiva está relacionada con la satisfacción que sintamos respecto a nuestra profesión, nuestra pareja, amigos…y quizá esta sintomatología que parece que no podemos afrontar con nuestras propias herramientas, nos dé cuenta de que algo en nuestra vida no marcha del todo bien. Y, por qué no, pedir ayuda al profesional de la psicología para trabajar juntos estas dificultades de la vida diaria que hace que no estemos del todo satisfechos con uno mismo.